La proliferación de mensajes publicitarios fugaces a través de diferentes medios, es uno de los factores que contribuye a que cada vez sea más difícil captar el interés de las personas. Aquellos que poseen altos presupuestos recurren a toda clase de “malabares y efectismos” para llamar la atención y conseguir que al menos durante un instante sus mensajes sean vistos o escuchados.
En general no somos conscientes del caudal de mensajes que recibimos diariamente, lo cual no supone que nuestros cerebros no lleguen a procesarlos, sino que la mayoría simplemente son desestimados por no corresponderse con deseos o necesidades en el momento de vida en el que nos impactan, y por tanto no nos provocan efecto o reacción alguna. El cerebro no los incorpora a la consciencia. La repetición de un mismo mensaje publicitario que no sea relevante a nivel individual solo puede conseguir alojarse como “recuerdo” en la memoria, pero poco o nada respecto a la voluntad o posicionamiento consciente de una persona.
En internet es necesario y posible que la comunicación publicitaria de oferente a persona se realice de forma continua y cíclica y al unir el potencial de un mensaje al de otros se crea una fuerza de atracción mayor para que el cerebro del receptor se vea obligado a identificar si alguna de ellas se corresponde con deseos y/o necesidades conscientes o latentes .
Los procesos cerebrales son anteriores a la consciencia que obtenemos del resultado de dichos procesos. Es el cerebro quien procesa la información recibida a través de los sentidos para alertarnos de que información concreta puede ser relevante para nuestra vida.
“Juntos” porque la sabiduría popular ya sabe que “Vicente va dónde va la gente” y que “la gente va dónde hay variedad”. El mejor de los restaurantes en las afueras de la ciudad debe efectuar un esfuerzo continuo para atraer a comensales, lo cual no necesita realizar un restaurante menos laureado cuando se haya en una calle o zona repleta de otros restaurantes. Los centros comerciales son igualmente un poderoso “imán” y concentrador de personas. Aunque lo expresado es “ de cajón”, vale la pena recordarlo como una ley inmutable de la atracción comercial.
El sistema Adlandis ( canales y agregadores ), lejos de dispersar la atención, lo que consigue mediante “collages” de imágenes en rotación, es aumentar el poder de “captación” del mayor número de personas para que de forma inmediata procesen la particular relevancia de cada mensaje visual.
“Juntos” se consigue economizar repartiendo costes. Además, al prorratear el presupuesto disponible en periodos más extensos que en los medios offline, se alcanza una mayor audiencia y con ello se maximiza el número de personas que potencialmente prestarán atención a cada emisor u oferente.
Lo expuesto argumenta porqué “Juntos, mejor” forma parte de las claves del sistema Adlandis.